A Israel le gustan las guerras

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No hay otra manera de leer el informe del Controlador del Estado de Israel sobre la guerra de Gaza en 2014 y no hay una conclusión más importante que se pueda extraer

A Israel le gustan las guerras. Las necesita. No hace nada para impedirlas,  y a veces, las provoca. No hay otra manera de leer el informe del Controlador del Estado sobre la guerra de Gaza en 2014 y no hay una conclusión más importante que se pueda extraer.

Foto: « Fui desplegado, he destruido, he gozado : Gaza 2014 »

El resto – los túneles, el Consejo nacional de seguridad, el gabinete y los servicios de inteligencia –, son bagatelas, nada  más que esfuerzos para distraernos de lo principal. Lo principal es que Israel quiere la guerra. Rechazó todas las alternativas sin siquiera discutirlas, sin manifestarles el menor interés, con el fin de satisfacer su voluntad.

Israel quería también guerras en el pasado. Todas sus guerras, desde la de 1948, podían haberse evitado. Eran guerras manifiestamente intencionadas, aunque la mayoría no tuvo ninguna utilidad y que algunas de ellas causaron incluso daños irreparables. Simplemente, Israel las desencadenó. A veces, se le impusieron algunas guerras pero, incluso en ese caso, habrían podido evitarlas, como la de 1973. Algunas de estas guerras pusieron un término a la carrera de los que las habían desencadenado y, sin embargo, golpe tras golpe, Israel elige invariablemente la guerra como primera opción. Se duda que sea posible encontrar una explicación racional del fenómeno, pero el hecho es que, cada vez que Israel se va a la guerra, recibe el apoyo amplio, automático y ciego de la opinión pública y los medios de comunicación. Es así que no solo al gobierno y  al ejército les gusta la guerra. Todo Israel ama la guerra.

La cuestión queda demostrada por el hecho de que las comisiones de investigación publican informes quasi idénticos después de cada guerra – el informe sobre la guerra de Gaza es casi un plagio del informe de la Comisión Vinogradov después de la segunda guerra del Líbano en 2006. (« La guerra se desencadenó apresuradamente y de manera irresponsable. »). Cuando no se quieren sacar conclusiones y que se olvide todo, es evidente que algo muy fuerte empuja Israel hacia la guerra.

Es prácticamente así como sucedió también durante el verano de la operación « Borde protector », aunque no existía  absolutamente ninguna razón para desencadenar esta guerra. Y es de esta manera que ocurrirá en la próxima guerra que acecha en el horizonte. ¡Qué lástima que la « alerta roja » el martes, en el sur, haya sido una falsa alarma! Era casi la oportunidad de asestarle un golpe desproporcionado a Gaza, de la manera que tanto aprecian el Ministro de Defensa Avigdor Liemerman e Israel; era el tipo de incidente ideal para entrenar a Israel en una nueva guerra.

El guion ya está publicado, sus partidarios entusiastas no pierden  ninguna oportunidad para incitarla y su historia es similar a las guerras cubiertas por los informes del Contralor del Estado. La próxima guerra será también objeto de un informe. Usted y yo y la próxima guerra, y el próximo informe.

Es razonable suponer que la próxima guerra va a estallar en Gaza. Su justificación está ya preparada. El horror con respecto a los túneles, que se infló en proporciones grotescas de una guerra nuclear mundial, se creó con este fin. Artefactos primitivos de combate bastan para crear una perfecta justificación de la guerra. Y, como en la anterior operación, « Borde protector », nadie se toma el tiempo de plantear la cuestión: ¿Quid de que Gaza, en tres años a partir de ahora, no será ya habitable para humanos? ¿Cuál es la respuesta que esperamos de su parte habida cuenta del peligro existencial que corren sus habitantes? ¿Por qué tanta prisa? Tenemos tiempo. Mientras tanto, se puede destruir Gaza una vez más o dos.

Gaza malcría a  Israel con guerras de lujo. A Israel sólo le gusta una guerra contra un ejército inexistente, contra gente que no tiene ninguna aviación, sin tanques, artillería, solo un ejército de pies descalzos y túneles, lo que permite a Israel lanzarse en historias grandiosas de heroísmo y de luto. Bombardeos israelíes contra gente desarmada, lo que por  una u otra razón, llamamos guerra, con un mínimo de pérdidas para Israel y un máximo para los palestinos – es como nos gustan nuestras guerras.

El Controlador del Estado constató que el gabinete no había discutido alternativas a la guerra. Debería haber un grito rotundo de un extremo a otro del país, pero se absorbió en la absurdidad de la historia de los túneles. Todo niño de Gaza sabe que tal alternativa existe, que si Gaza se abre del mundo, será diferente. No obstante, para eso, se necesitan valientes líderes israelíes, pero no los hay. Masas enteras de Israelíes son necesarias para decir un « no » inequívoco a las guerras – pero tampoco las hay. ¿Por qué? Porque a Israel le gustan las guerras.

Traducción: María Piedad Ossaba

Fuente: Israel Loves Wars / Haaretz

Fuente: Gideon Levy, Tlaxcala